anoche terminé de ver Game of Thrones (segunda temporada) en un anhelo de recuperar el placer de engancharme a una serie adictiva o de sumergirme de nuevo en HP; ni lo uno, ni lo otro.
fui a la peluquería después de tres meses y una semana. salí siendo la misma. la madre de la peluquera se empeñaba en limpiarme las manchas-continente de mi mejilla izquierda mientras me lavaban la cabeza: creía que eran manchas de un tinte inexistente que, según ella, me estaban aplicando. la peluquera me dijo: "tienes más canas". "soy más vieja", le respondí.
los analgésicos ganan la batalla cada día. el mono se llena de pastillas azules. mi hígado va a reventar.
sigo codificando unos cuestionarios esclavizantes: ya he hecho 375 y ganaré tan poco dinero que hasta resulta tierno trabajar así, como si volviese a ser una becaria de mierda (y con estas canas...).
la luz y las sombras del patio han cambiado tanto en estos meses que parece otro lugar.
ha llovido ceniza durante dos días y el sol era rojo fuego literalmente.
mientras soplaba sobre las hojas de los cuestionarios que se cubrían de gris no dejaba de pensar en los incendios, en la desolación y el horror de lo quemado.
[muerte a los pirómanos cabrones de este país.]