26 mayo 2014

5 comentarios:

Glo dijo...

Me encanta esta entrada. Me ha hecho recordar mis problemas con los lapiceros: no sabía en qué momento exacto tenía que sacarles punta. ¿Había que tender a un óptimo perpetuo de punta superafilada?, y si no era así, ¿hasta qué punto podía considerarse aceptable dejar que se consumiera la mina?, ¿hasta el desagradable momento en que la madera tocaba el papel? Un asunto de gran complejidad, como puedes ver.

arponauta dijo...

y a mí me encantan tus comentarios, Glo :-)

Vir dijo...

Puff, como la vida misma. A mí me torturan los libros que dejé a medias porque me parecieron muy malos, me tortura poseerlos, porque sé que nunca los acabaré. Y tampoco puedo regalárselos a nadie a quien aprecie... También he echado en falta la categoría de los libros que no son míos (subcategorías "libros que tengo que devolver" "libros que preferiría no hacerlo" "libros que ¿seguro que no eran míos?").

chris dijo...

Lo bueno de tu librería es que para mí muchos pertenecen a la categoría de "intending to read" (morro que le echo, eh!).

En serio, me mola tu librería... Dan ganas de pasar horas simplemente ojeando los lomos y hojeando cubiertas...

prófuga dijo...

;)

http://www.retronaut.com/2013/04/interior-of-the-public-library-of-cincinnati/