13 febrero 2015

Momentos adecuados para tomar el té

Cuando se tienen el corazón y las manos ociosas.
Cansado después de leer poesía.
Cuando están perturbadas las ideas.
Al escuchar canciones y cantinelas.
Cuando se termina una canción.
Recluido en la propia casa en un día de fiesta.
Tocando el ch'in y mirando pinturas.
Dedicado a la conversación avanzada la noche.
Ante una clara ventana y un escritorio limpio.
Con amigos encantadores y gráciles concubinas.
De regreso de una visita a los amigos.
Cuando el día es claro y dulce la brisa.
En un día de leves chaparrones.
En un bote pintado, cerca de un puentecito de madera.
En un bosque de altos bambúes.
En un pabellón suspendido sobre flores de loto en un día de verano
Después de haber encendido incienso en un pequeño estudio.
Después de terminada la fiesta y de que los huéspedes se hayan ido.
Cuando los niños están en el colegio.
En un templo tranquilo, escondido.
Cerca de manantiales famosos y rocas extrañas.

Hsu Ch'asu, s. XVI
[traducción de Román A. Giménez]

(dedicado a mi chorlito en su aislamiento níveo.)

6 comentarios:

shichimi dijo...

oh, perfectos momentos!
:-)

Dot dijo...

Cuando se tiene que recuperar un paraguas olvidado...

Bebiendo Te dijo...

Cuando "té" apetece!

Anónimo dijo...

Cuando tienes las manos frías y el placer de abrazar la taza con ellas es indescriptible...Besos.Lenteja

sfer dijo...

Con su permiso, arponauta (y el correspondiente enlace), esto me gustaría también archivarlo en soytanlista... :-)

Glo dijo...

Es una paradoja notable que una cultura refinada y delicada como la china, nos ofrezca hoy un universo de plástico de mal gusto uniforme y sin valor.

Yo añadiría para tomar un té una circunstancia: después de una comida copiosa, y más concretamente, después de una comida compuesta por carne o huevos. Es cuando mejor me sabe.