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04 enero 2016

sueño que voy a una universidad-colegio en Francia, de intercambio escolar. mi francés es muy limitado. de repente el colegio se hunde como el Titanic. me preocupan los muchos bultos de equipaje que llevo conmigo. cuando se retiran las aguas estamos colgados de las rocas de un acantilado, somos un grupo numeroso de supervivientes. tardan 216 días en rescatarnos, problemas de papeleos. mi ira no tiene límites, maldita burocracia. sin apenas moverme de mi huequito en la roca vigilo preocupada mi equipaje desperdigado. mis amigas parecen estar a gusto en la espera. sé que mi madre estará presente en el rescate. sólo quiero cambiarme de ropa y ducharme.
estoy muy, muy enfadada. ("al menos te enfadas en tu sueño", dice Chi.)

anoche cené salmón y pepinillos, de nuevo verde-naranja.

14 septiembre 2015

el sueño premonitorio de Rita


Soy feliz. Dejadme en paz.


Rita soñó anoche que yo escribía esta entrada en mi blog. Y se alegraba mucho, mucho al leerla. gracias, Rita :-)))

28 octubre 2013

mi madre y las ardillas

estos días sueño a menudo que vivo en casa de mis padres (una casa que no es la auténtica casa familiar) y sin embargo me desconcierto, en mi sueño, porque sé que tengo una casa propia pero no recuerdo ni dónde está ni por qué no la habito.
está claro que es mi miedo a tener que dejar probablemente mi casa lo que me lleva a soñar esto casi cada noche. y me pregunto por qué me aterra dejar una casa que apenas siento como mía en una ciudad que no es mi lugar.

y cada vez más a menudo me vienen a la cabeza pequeños recuerdos de un pasado que me parece impropio: yo, la amnésica de tan buena memoria, recuerdo cosas nimias e intrascendentes, como la primera vez que oí a los Smiths en un tren hacia París en una cinta grabada por Ramón, o cómo eran mis desayunos de pan gallego recién hecho y mantequilla casera en los veranos de mi adolescencia, o mis botas de agua amarillas cuando recogía fresas en Escocia o...
me gusta recordar que existió otra persona tan real o más que la actual, otra que fui yo. qué vértigo. que no sólo existe la abrumadora y dolorosa realidad de esta que soy yo ahora desde hace unos años, este yo gris y sin sueños.

recordar es otra forma de soñar.

y hoy recuerdo (recuerdo ficticio pues yo no estaba allí) a mi madre desayunando cada mañana en el Retiro, compartiendo su pan con las ardillas descaradas que solían vivir en ese parque hace años. y me pregunto qué soñaría mi madre, qué desearía, qué sentiría, mi madre como mujer, la mujer llamada Alicia, una mujer que no conocí, que no voy a conocer jamás.
y sí, quizás no estemos tan lejos mi madre, las ardillas y yo, quizás estamos sentadas en el mismo banco, esperando que se acabe el desayuno para levantarnos y sacudirnos las migas.

10 mayo 2013

he soñado con mi madre, con nuestra antigua vecina María Luisa y con su perrina Laika. mi madre llevaba el pelo largo, vivía en una casa abigarrada y llena de humedad y siempre tenía mucho frío.

al despertar me he dado cuenta de que las tres, mi madre, María Luisa y Laika, están muertas.

27 agosto 2012

esta mañana me desperté llorando. aún tengo el sueño pegado a la piel (no pienso contarlo, ¿para qué?). la sensación de desamparo es brutal. y todo tiene una explicación: las hormonas-qué-cabronas (estoy a punto de tener la regla) y la ausencia de escitalopram en mi cerebro.
no sé cómo remontar esta tristeza tan orgánica ni para qué dejo de tomar pastillas si no sé vivir.
nublado, gris. lunes que podría ser cualquier planeta de un sistema solar desconocido.
(para que os riáis un rato:) tengo una tendinitis de Quervain (sí, me autodiagnostico tan ricamente) gracias a mi afán de codificar cuestionarios tarde tras tarde lápiz en ristre. no puedo usar la mano derecha, ni coger una taza, ni limpiarme el culo, ni secarme con una toalla, ni untar de crema mis manchas-continente sin que me duela. y soy diestra-diestra desgraciadamente (qué cosa más tonta tener dos manos y sólo saber usar una, diosmío).
terminaré gastándome el miserable sueldo de becaria que voy a ganar con los malditos cuestionarios en sesiones con mi fisioterapeuta. justicia poética. mi vida es una poética jodidamente justa, sí.

hola, semana.
[gracias, Chi, por todos tus abrazos.]