02 octubre 2012

siempre se me olvida lo bien que escribe Capote. las cuatro primeras páginas de Desayuno en Tiffany's son maravillosas: qué comienzo de libro tan espectacular, elegante y prometedor; sólo por eso ya merece la pena leerlo con denuedo.
días agitados: mi vida ha cambiado repentinamente de un día para otro (tengo un trabajo durante los próximos seis meses) y apenas tengo tiempo para mí.
mucha gente nueva, muchas caras, sonrisas, nombres que intento recordar; mucha extrañeza también y esa eterna pregunta que es mi nube piel roja particular sobre la cabeza #¿qué hago yo aquí?#.

me han regalado un naranjo de apenas tres hojas en una maceta. y me doy cuenta de que tengo casi todos los cítricos terráqueos conocidos en mi jardín: un limonero que nunca ha dado limones; un mandarino que yo planté de una semilla hace ahora 14 años y que no está injertado, y este naranjo que aún lo promete todo. me gustan los cítricos, mucho.

Chi y Ras andan por la estepa, los días tienen una luz especial y preciosa, sigo llevando sandalias, el dolor ha remitido hasta los límites de normalidad crónica soportable. pronto llegarán las castañas y las mandarinas.

(de momento la vida sigue desmoronándose y yo continúo ajena cual estatuilla de ébano africana.)

10 comentarios:

chris dijo...

Una duda...cuando lees Desayuno en Tiffany's eres capaz de hacerlo sin imaginar a la maravillosa Audrey? Es que se me ocurre que aparte de estar muy bien escrito (no lo he leído) ya no podemos desnudar a Holly de los rasgos de los que le dotó Audrey.

El cambio de vida es importante pero creo que será muy agradable. Disfruta.


Besos!

arponauta dijo...

¡por supuesto que no imagino a Audrey Hepburn! de hecho para mí Holly Golightly no tiene nada que ver con Audrey Hepburn (creo que Capote pensó al escribir este papel en M. Monroe). y si lees el libro te darás cuenta de que es así. la peli tiene un final absolutamente estúpido. ea, he dicho :-)

Anónimo dijo...

así es. el final de la pelí no tiene nada que ver con el personaje del libro de Capote. curioso que llegue el otoño, las castañas y que estés leyendo Desayuno con diamantes, ya lo habías leído ¿no es así?.
suerte en tu nuevo trabajo.

chris dijo...

Uy!! te he visto mirándome con mirada asesina y pensando...cómo se te ocurre no haber leído el libro??????

Sorry...ya sabemos que Hollywood suele edulcorar todo mucho pero es que Audrey me parecía tan maravillosa....

Lo leeré...lo pongo en mi lista de los must

Paloma Peña dijo...

jejeje... yo tampoco he leído el libro de Capote, pero en cuatro líneas me lo has vendido estupendamente.
Enhorabuena por el trabajo, aunque sea sólo por seis meses.
¿Sigues llevando sandalias? Desde finales de agosto estoy yo ya con los calcetines y calzado cerrado. No aguanto nada.

Vir dijo...

Suena bien (todo)! Suerte con el trabajo, seguro que te sienta bien.
Y sí, para mí Desayuno en Tiffany's también es una especie de amuleto, aunque hace mucho que lo leí. A pesar de todo lo que dices, la película también me reconforta siempre que la veo.

Anónimo dijo...

.... Adentrarse en el otoño con Capote.... Una delicia!! Me encanto, El arpa de hierba ,y Tres cuentos.... Inyllas

Anónimo dijo...

Leí ese libro virgen, sin saber nada de la película. Nunca pensé en A. Hepburn ni nadie parecido mientras lo leía. Cierto que todo prejuicio se cae viéndola después, que lo borda. Pero no es la Holly de Capote, es otra. Habría molado más la Monroe, fijo.

Siempre odié que alguien hable de un artista por su nombre de pila. Hace poco estuve en el rodaje de la última de Pedro, por cierto...

Y Truman escribe como nadie. No es infalible, pero si virguero. Algo tan ligero como "Se oyen las musas", por ejemplo, en sus manos es la bomba. Hace casi un año estaba enfrente de su casita de Brooklin, emocionado.

A ver si me paso a verte...

Beso.

Jj






Anónimo dijo...

hace poco releí una criatura adorable ahora que hablais de la Monroe, genial.

emiliano dijo...

!!!