25 octubre 2012

sorpresas

mi acusada tristeza química no me impide apreciar que ha habido sorpresas especialmente maravillosas en los últimos días.
el viernes pasado, E. me llevó, en una cita secreta, a cenar a la mezquita y me regaló un libro: fue en la dedicatoria del mismo donde descubrí que ese día, 25 años antes, nos habíamos conocido.
hace dos días Lenteja apareció con un trozo del famoso bollo de la tía Paca en mi nuevo lugar de trabajo. me lo zampé con placer desmedido, y emocionada porque alguien se moleste en traerme una merienda tan deliciosa.
gracias mil a ambos. detesto cada vez más el género humano pero estos gestos me hacen dudar de mi imparable misantropía.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Mil de nadas... Sigue dudando Arpoauta,porque en medio de ese proceso las pequeñas sorpresas nos hacen felices. Yo también encuentro a personas-serendipity...
Besos.Lenteja

Hormiga dijo...

jejeje oye lenteja, pásate un día por mi instituto, o por mi casa, que yo me quedé con más ganas de ese bollo! (esta frase ya la he oído antes en algún sitio)

Paola Vaggio dijo...

Sí, en cuanto empiezas a detestarlo, hay algo que te hace dudar... a mí también me pasa jajaja

Bur dijo...


creo que hay aprender a mirar...
hay un montón de magia por ahí Arpo:)

arponauta dijo...

creo que tú ahora juegas con muuucha ventaja: tienes un filtro verdeazul que te hace ver magia por doquier, Bur ;-)

Anónimo dijo...

Pues uniendo temas y palabras, de lo mejor que he conocido (y más que suficiente para entusiasmarte por la gente) ha sigo una nueva amiga colombiana (bollo) que, entre otras cosas, me regaló (además de su encanto)un paseíto en su moto por las lomas de Bello, su municipio, rodeados de busetas y sicarios. .

Sirva como ejemplo, recién aterrizado en Madrid, de que hay gente estupenda.

A ver si te escribo, no tuve tiempo estos días

¿Conozco a E.? ¿Cuánto hace que nos conocemos nosotros?

Muac!

Jj

Anónimo dijo...

Eres afortunada de disfrutar de esas "sincronías" gastronómicas

chris dijo...

Qué bonitos detalles...son de los que alegran el alma.

Anónimo dijo...

Que lindo aprende a disfrutarlos cuando solo ves y sientes dolor no queda sitio para nada mas y habra que aprender a desplazarlo para que no lo ocupe todo. Es genial importarle a la gente. Te lo dice una sobreviviente a doce dias de dolor, silencio y casi milagro porque algo el monasterio me ha sanado. besos desde Mindalay

Javier dijo...

Los gestos cálidos hacen que aparezcan dudas, pero se disipan pronto.